viernes, 6 de marzo de 2009

Lectura de un Pie de página, Lyda Zacklin

Humberto Mata, conocido en el ámbito de la literatura venezolana por la excelencia de sus cuentos, incursiona en el género de la novela con el relato Pie de página. El propio autor comenta con cierta ambigüedad, que las historias narradas en esta breve novela podrían ser cuentos. Novela o cuento lo que queremos destacar es la singularidad de una escritura que convierte el acto de lectura en una experiencia que va más allá de la simple atracción por un texto. En el discurso del relato se describe y cuestiona el proceso del escribir sobre el escribir. Este cuestionamiento incesante a través de un uso del lenguaje que se sirve de la ironía y de la ambiguedad para cuestionar lo dicho, permite establecer un diálogo inmediato con el lector y lo involucra de tal manera que nos sentimos estar participando en el proceso de escritura que está describiendo el narrador o simplemente respondiendo a la pregunta ¿qué piensa usted de eso?
En el relato se discuten ‘problemas relacionados con el inicio,’ en un discurso en el que, el acto inaugural de la escritura lo conduce la angustia, la duda: “...Todo puede ser formulado como un problema que tenga que ver con el inicio. No es vano asegurar que según sea el inicio, cuanto mayor o menor sea su validez, o cuanto más o menos convenga, así será el transcurso de aquello iniciado y así el final, si llega a acontecer como tal, es decir, si el inicio le da oportunidad. “...Dudas nuevamente. .¿Cuándo, dónde comienza algo? Una hsitoria, un dolor, cualquier movimiento,¿cuándo y dónde se inician?1
Pero a pesar de estas dudas, para el narrador como para el lector, la obra se presenta como una ocasión para que alguien se descubra en su suma de contradicciones;
un lugar donde alguien se erige como sujeto, como narrador, mientras va descubriendo el mundo y la realidad que desea presentar -realidad verbal de la ficción que crea personajes para dar la ilusión de la realidad de otros - “…Sólo te advierto esto: nada de cuanto ocurra podrás evitarlo y el vínculo que te unirá con quienes indiques como protagonistas, así como mucho dará, mucho podrá ocultar: y en lugar de obra ficticia basada en realidades, tal vez coseches realidades basadas en ficiones.” (p. 12)
Podríamos decir, que la perspectiva narrativa del relato la dirige este personaje-narrador con la suficiente lucidez para permitir que se mantenga un equilibrio entre la seducción del texto y su poder de respuesta, sin que por ello disminuya la posibilidad de inquietar al lector.
Todo este comienzo, todo este díálogo con la propia escritura es, sin embargo, el marco para introducir el tema central del relato: El Delta. En este sentido, las historias de arriba o a pie de página apuntan al verdadero anhelo de todo novelista: acaparar lo real entendido a su vez como aspiración y límite, tirano ante el cual se doblega para aproximarse al cumplimiento de su deseo.
Las historias que se van narrando: las del corpus de la novela y las de pie de página tienen la misma importancia dentro de la estructura del relato, pero cumplen funciones diferentes. En las historias de arriba conoceremos las historias de los personajes de la novela: la de la bella Cancia, de Tido Freites, de Mudolo, de la mujer sin nombre, entre otros.
En algunas de las historias se ahondará en la compenetración del hombre con la naturaleza, para verificar el conocimiento de que “la vida vibraba, que todo tenía un alma...”(p.41) o para describir al ser más auténtico y misterioso del relato: el indio: “. . . Ese indio era un hombre, una manifestación del ser llena de verdad: todo luz, todo naturaleza, todo energía sin tregua..”(p. 43)
Las historias de abajo a veces pueden servir para aclarar un punto de discusión iniciado en las historias de arriba, o para hacer cualquier tipo de comentarios relacionados o no con la historia comentada en el cuerpo del relato. Es además, en las historias a pie de página donde el narrador se detiene para presentar la geografía de la región o para que la escritura se embriague con la aroma de los versos de la canción de un compositor deltano, Eudes Balza, y la de los frutos y flores de la región: “La noche esparce los olores, siempre. Si durante el día Clavellina huele a mango, en la oscuridad su aroma, el del jobo y el de los malabares, satura el pueblo y los sitios cercanos.” (p.54)
Esta estructura le permite también al narrador llevar el contrapunto entre el tiempo en que ocurrieron los hechos que narra y la instancia del presente de escritura. Así, la historia más remota que se presenta en la novela es: la inundación de 1943. Este hecho se enlaza con una historia más reciente: el cierre del caño Manamo que el narrador describe y critica con detalles. Pero, es en el presente de escritura donde el narrador podrá expresar su deseo imposible: el deseo porque el río pueda llegar a liberarse y ser lo que fue:
“He añorado el Manamo de ayer, el río que jamás vió Colón, pero que yo sí ví. He soñado con una venganza natural definitiva. He visto ceder el muro ante el ímpetu de las aguas. He rogado por aquel río que, frente a Tucupita, crecía día, trás día, bello, poderoso y terrible, como un dios.(p.14)
El propio narrador comenta el uso del tiempo del relato en una de las historias: “Eso que ocurrió en la fecha ya sugerida, es comentado en este momento por quien, víctima otra vez de la duda , deja llevarse por la experiencia de Tido Freites, le permite asumir el texto como acontecimiento para que anuncie que pronto volverá a las aguas, volverá al Manamo; regresará en un futuro que por serle anterior no le pertenece al que quiere narrar.” (p.18)
En última instancia, estas historias las de arriba o las de abajo abren un espacio de escritura a su vez fascinante y provocador en el que, el despliegue de metáforas audaces ayuda a que se mantenga el movimiento del deseo en el discurso por abarcar la realidad de ficción que presenta.
El Delta es metáfora en el relato del mundo de las intensas pasiones que rigen la vida de los personajes : “Las pasiones se entrecruzan ...como la red de caños que conforman el Delta y que como vasos capilares se entrecruzan sin orden ni fin” (p.30)
Sus aguas incitan el deseo de sensualidad y sexualidad ilimitada que atraviesa el discurso: “...tocar las aguas con las manos, tocar las aguas, bañar mi rostro (el de Tido) con ellas, con su azarosa turbiedad , meternos en ellas, como en una vagina ilimitada, para gozar el gran contacto, el orgasmo final.” (p.20).
En estas historias donde la vida de los de los personajes está dirigida por la
búsqueda de placeres intranferibles, por ‘La danza del sexo’ el Delta es: “...tierra o agua de las mujeres y de los hombres lejanos, aventuras sin futuro cierto, pero también juego permanente entre el río y el mar” (p.29)
En otras palabras, tanto las mujeres como los hombres de estas historias se entregan con frenesí a las experiencias límites en la relación carnal. El amor es un deseo imposible, que apenas apacigua la unión que ha iniciado el desencuentro :” Cancia sin hombre para siempre, aunque antes y luego de ella tuvo muchos, a los que se entregó sin frenos ni pudor (piel libre paa el roce sensual, boca urgida de todo, cuerpo dispuesto a las experiencias límites), pero a los que nunca logró o quiso amar…”(p.17).
Para muchos personajes el sexo es lo que les da sentido a sus vidas. Así la experiencia sexual puede convertirse en respuesta a la deseperanza, al engaño. Es el caso por ejemplo de la ‘mujer sin nombre’ :… “Con el correr del tiempo puedo sentirlo, la mujer dejó de creer en promesas; pero igual deseaba escucharlas, no por ellas mismas y menos por el gusto (o disgusto) de captar los cambios de tonos , las formas múltiples que tomaban, según el productor.”(p.50)
A través de las historias se reconoce una tácita aceptación de la libertad sexual: “Una digna mujer, madre sin máculas por ejemplo apovechará el carnaval para disfrazarse de negrita y huir en medio del templete, con aquel joven que le gusta tanto. Y la muchacha más cuidada, el centro de todos los mimos, nunca desaprovechará la oportunidad para acostarse con con el marido de la mejor amiga de su familia” (p.62).
No obstante, lo que en el relato se presenta como la transgresión absoluta es la relación de la mujer con el indio. En este sentido, la mujer de la historia que transgrede lo prohibido, podría verse como metáfora de la autonomía de la novela en relación a los discursos predominantes sobre el adulterio, sobre la moral en general.
El narrador-personaje mantiene un discurso ambivalente en relación a la conducta de la mujer. Sus críticas se extienden tanto a quienes la juzgan: los lugareños como a la propia mujer. Si los actos contra la mujer de los lugareños van teñidos de hipocresía, la mujer peca por no pensar en la consecuencia de sus actos.
Pero el discurso del narrador se extiende también hacia ese mundo inasible del comportamiento humano, en donde la verdad y la mentira se confunden:

“por más que me duele hacerlo y desee negarlo, debo reconocer que ella fue sincera, más sincera que muchas mujeres, más mujer que la mayoría, más ser humano que cualquiera de nosotros…Me inclino ante ello y beso sus manos...Si es verdad, estuvo con el indio (al fin puedo mencionarlo) una y cien veces estuvo con él...Pero también es verdad que aquellos actos, envidia de la gente, carencia de cobardes, constituyen una de las más firmes demostraciones de plenitud que la historia haya conocido, tal vez el homenaje más sincero al contacto humano de que tenga noticias ésta...sin dudas la revelación más fiel del duradero, incensivo y fecundo misterio del sexo que ella misma cultiva.”(pp 51-52)

En definitiva, el espacio de ficción de este relato, de historias sin comienzo y sin fin, al ser metáforas del eterno cuestionamiento del ser del hombre y del ser de la escritura, nos deja con el goce de un texto que señala el inequívoco compromiso del autor con la palabra, a través de un discurso en el que aflora todo lo que existe de canto y de danza en el lenguaje.
Lyda Aponte de Zacklin
Marzo 24, 2005






1Humberto Mata: Pie de página, Caracas: Editorial Troya, 1999, p.11. de ahora en adelante se indicarán sólo el número de las páginas correspondientes a esta edición.

1 comentario:

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